Crepuscular…


Recuerdas, luz de sol,
cuando habitamos este lugar...

Tu boca acercándose a la mía.
Y la mía, sedienta de la tuya...

Plenos de ilusiones.
Debíamos mantener las alas con cordeles;
para que no se perdieran de nuestra vista...

Inflamadas, unidas,
podíamos colgarnos de ellas;
dando vueltas entre los cielos.

Hamacábamos las ansias,
en sillitas iridiscentes.

Insuflábamos los jóvenes corazones,
para que en el galope,
volaran juntos…

Habíamos construido nuestra casa
en el pino alto;
sus ramas eran las habitaciones.

Las flores que juntábamos,
el diario alimento y
nuestros besos, la cena en la mesa...

La luna, farol de noche y
las estrellas, adornos de la sala...

¡Qué tiempos, luz de sol...!

Los días eran cortos y
siempre escasos,
para albergarnos.

Nos deleitábamos en aquel mundo,
tan lejano y confuso…; ahora.

Quién diría, que hoy, apenas
mi mente te dibuja,
irreconocible, opaco.
Quién diría, que te amé con locura…
Púberes de alma y de cuerpo.

Recuerdas, luz de sol,
cuando habitamos este lugar...

Éramos casi niños, derrochando alegría;
con los ojos nuevos...

Ahora, otra vez aquí,
mi mano te dibuja,
en los contornos de los rayos,
que van desapareciendo,
en crepuscular...

Luz de sol,
Cuánto quisiera soñar que me acompañas
Todavía...
Y que ese mundo que un día fue,
sigue existiendo...

Graciela María Casartelli
Córdoba, Argentina, 2012




Fondo Musical: Acércate mas 
 
 
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